Bienvenido al Hotel Hacienda de Abajo
Situado en pleno centro histórico de Tazacorte, en la isla de San Miguel de La Palma, en el corazón de la más importante zona agrícola de Canarias, el Hotel Hacienda de Abajo es el resultado de la cuidadosa rehabilitación de una antigua hacienda azucarera del siglo XVII y el primer hotel allí construido, cuya singularidad ha sido reconocida oficialmente a través de su clasificación como hotel emblemático - el primero de Canarias -, modalidad que el Gobierno de Canarias reserva únicamente a aquellos hoteles cuya edificación constituye un bien inmueble integrante del patrimonio histórico de la Comunidad autónoma de Canarias.
En un entorno caracterizado por una exuberante y rica vegetación, una costa que domina un océano de aguas puras e intensamente azules y un clima soleado y cálido con noches profusamente estrelladas, se yergue un conjunto de construcciones que fueron la residencia de los protagonistas de una rica tradición de intercambios comerciales con Flandes, Andalucía y las Indias Occidentales, y que hoy, con sus valiosas colecciones artísticas y espléndido jardín de rarezas botánicas, dan la más entusiasta bienvenida al viajero que desde siempre siente la cálida acogida de un pueblo y de una familia que son el fruto de la unión de distintas naciones y culturas.
La Casa Principal de Tazacorte, como también se denomina el edificio principal del Hotel Hacienda de Abajo, ha sido, desde su construcción en el siglo XVII hasta hoy, propiedad de la Casa de Sotomayor Topete, familia noble procedente de Galicia, posteriormente afincada en Extremadura y Andalucía, desde donde pasa a Canarias en los primeros años del siglo XVII, ostentando asimismo, por alianzas matrimoniales, los señoríos de Lilloot, Berendrech y Zuitland en los Estados de Flandes, señoríos cuyo origen se remonta a la Edad Media, siendo gobernados desde La Palma hasta finales del siglo XVIII en una expresión más del multiculturalismo de una dinámica y culta sociedad integrada por personas de variada procedencia que mantuvieron un contacto permanente con sus lugares de origen.
Son, en efecto, doña María del Carmen del Castillo-Olivares y de Sotomayor con sus sobrinos don Luis Ignacio López de Ayala y Aznar, XI marqués de Villafuerte y III conde de Peromoro, y don Javier López de Ayala y Aznar, y su hijo don Enrique Luis Larroque del Castillo-Olivares, descendientes de los constructores y propietarios de la casa, quienes acometen un proyecto de recuperación de patrimonio histórico que constituye, además, la mayor aportación de patrimonio artístico a La Palma desde el siglo XVIII, procedente en parte de sus colecciones y en parte de adquisiciones que pretenden completar el conjunto de bienes muebles que los antiguos inventarios describían como pertenecientes a esta hacienda.
Es esta, en definitiva, la apuesta de una familia por conservar y compartir un refinado estilo de vida donde la hospitalidad es hoy, como siempre, un elemento esencial y el viajero un huésped bienvenido.